¿CUANTO CUESTA LLEGAR A SER MÉDICO? Nicaragua.

Aclaro que no me refiero al costo económico sino a lo que se vive para lograr coronar una meta. y al igual que yo. cada uno de los médicos que conocemos tiene sus propias historias que contarnos.  Yo en este articulo trataré de resumir ya casi 20 años.

 

Para hacer un poco de memoria.

Salí de mi pueblo El viejo Chinandega, a los 16 años de edad rumbo a León en Nicaragua.  Me acompañaba mi amigo el ahora Dr. Edmundo Guerrero, quien compartía el mismo sueño de clasificar en el examen de admisión de la UNAN -León allá para los años 2000.   Clasificamos y nos fuimos a vivir por la estación de buses en León en un cuarto en construcción, además para colmo, la familia tenía un perrito que era su adoración , pero que tenía fascinación por morderme cada vez que tenía oportunidad, «El boby».   Como nunca había salido de mi casa; no sabía planchar, cocinar, lavar y para colmo era «bien mamita» así que decidí ese año viajar todos los días, en lo que hoy considero, exponer la vida en los intermortales.

Clasifiqué en el año común.

Iniciaba felizmente una larga travesía; desvelos, hambre, mal trato, carencias y un sin número más de dificultades, pues se me daba un determinado dinero , con mucho sacrificio echo por mis padres y yo tenía que arreglármela.  Lo primero era apartar lo del pasaje de regreso los viernes o tendría que pedir «ray / ride» o pedir fiado en el Bus estudiantil que iba para Chinandega….. Que bonitos recuerdos! Competir con miles de estudiantes por un cupo en la carrera, un cupo que se debía de ganar a pulso. Conocí mucha gente que me tendió la mano, amigos que aún en la distancia y luego de décadas sin vernos lo siguen siendo tan amigos como siempre y los considero mis hermanos fueramos del grupo A o del Grupo B, «Mordimos el leño juntos» como decimos los Nicas, entre ellos estaba la Dra. Adriana Ponce quien falleció recientemente en el contexto de la pandemia por COVID19. 

En el campus médico de León, dejé lágrimas, sangre, supe lo que era que te palpitara rápido el corazón antes del inicio de una tutoría o de un seminario, llegar desvelado y sin comer y pasarla solo con una enchilada y un fresco para terminar la noche con una torta y vaso de avena… así ¿ Cómo no iba a estar flaco?

En León no se necesitaba de taxis; las ruta que apropósito creo que siguen siendo las mismas que en mi época, te llevan por todas partes y si no te vas a pie. Tanto de día como de noche era siempre muy seguro León y así se me fueron 7 años de mi vida. Y pasé a ser más bien una visita en mi casa familiar.

Medicina interna.


 

 Las ganas de seguir superándome y el respeto, la admiración y por qué no decirlo; el temor que me inspiraban las «vacas sagradas » del Hospital HEODRA de mi tiempo. Ilustres médicos como el Dr. Bustamante, Dr. Barrios Chica, Dr. Jarquín y no pararía de contar tantas historias y conocimiento trasmitidos por parte de esos maestros. Fui a hacer el examen en León y clasifiqué….. Pero me dejaron ubicado en el Hospital Lenin Fonseca. Yo pensé; y ahora qué hago? Yo venía de trabajar un tiempo en AMOCSA Corinto y antes de eso 2 años en Rosita – RAAN donde hice mi servicio social. Managua para mí era una ciudad muy grande, carros por todos lados, semáforos y tanta gente y otra vez a empezar de nuevo. Recuerdo que mi primer turno de medicina interna fue terrible, llegué al día siguiente a las 9 de la noche, pos turno, al cuartito donde alquilaba y dormía en un colchón en el suelo, no había que comer, directo al baño y lloré; me dolía todo y hasta safornado estaba de tanto trabajo, 18 ingresos, pero rendirme no podía¡¡¡¡

Las arrastradas en los pase de visita por los Residentes de años superiores; muchos de ellos amigos actualmente, pero era estresante cuando decían pase de visita a las 2 pm en punto. Sino castigo; curar toooda la sala de pies diabéticos o hacer ingresos o quedarse hasta más tarde. Al Dr. Dennis René Zamora le agradezco que cultivara en mí el deseo de ser cardiólogo. Por qué yo quería ser intensivista, si me graduaba de internista¡¡¡ Pero él en sus pases de visita insistía e insistía en los putos electrocardiogramas cuando yo solo rayas veía. Y me dije; no me voy a dejar vulgariar y empecé a estudiar electrocardiografía y cardiología. El Dr. Noel Lorio, uno de los mejores cardiólogos y hemodinamista que he conocido, siempre integro física y moralmente también fue una motivación para llegar a ser cardiólogo. Experiencias malas, experiencias buenas, amigos, maestros como; Dra. Maura Martínez, Dra. María Esther Peralta, Dr. Roque, Dr. Granera, nefrólogo, Dr. Cajina, Dr Gómez, Dr. Jesús Marín. ……… otra vez deje sangre y lágrimas por Hospital Lenin Fonseca.

Ya para ese entonces podía cocinar, lavar, planchar y me valía por mí mismo porque me pagaban mi billetitos, pero mi papá siempre me apoyó y seguí siendo sólo un visitante esporádico en la que un día fue mi casa.

Uno de los más grandes pesares de los médicos.

Uno de la más gran tristeza que como médico se vive, es el servir a otros y no estar ahí para los tuyos. Siempre he dicho que la diferencia entre el ejército y la medicina es el uniforme que es blanco, pero al igual que en el ejército hay jerarquías. Te mandan donde tenes que ir y no siempre donde queres estar, decís que si queriendo decir no y si señor.

 

Mi madre Maria Teresa Linarte Rodriguez .

  

 

 

Mi padre José Angel Morales Garcia.

 

Cardiología

Ya en tercer año de la residencia de medicina interna, mi esposa la Dra. Anggie María Weimar Vargas estaba en el Hospital General de México estudiando intensivo ( donde se grabó la película «El señor Doctor «de Cantinflas) el primer hospital de la ciudad de México y de él surgieron luego los institutos. Ella me motivo a ir a intentarlo, siempre me ha empujado a ser una mejor versión de mí y sin ella no fuese quien hoy soy. Por qué yo soy un desastre. Ella me dice: esto no te queda bien, esa ropa no sale, «como te ven te tratan» entre esas y otras cosas. Le doy las gracias públicamente!

 

Me fui a México y me compre en un mercado el primer traje que en mi vida me había puesto, nos llevó Letty (la mamá adoptiva de los nicaragüenses en México) bien trajeado me fui a hacer una entrevista. El Dr. Rizo, médico nicaragüense quien era residente R3 y que se quedó a hacer su vida en aquellas tierras también me tendió la mano sin siquiera conocerme, pero es que cuando estás allá basta con saber que es NICA para sentir que esa persona es algo tuyo y le das y le ayudas de todo corazón en lo que podés.

Clasifiqué pero no había riales para irme………conseguí una Beca, pero esa es otra historia que no contaré esta vez. Ya estando en México después de casi un mes de estar comiendo sólo comida mexicana porque no tenía donde cocinar, la Dra. Arlen Fuentes, endocrinóloga, me invitó a comer a su casa un gallo pinto con huevo frito, Riquísimo¡¡¡¡ yo sentía que era la gloria.

En México conocí, como en todos lados, gente maravillosa y gente no tanto. Pero quiero mencionar a mi maestro el Dr. Javier González Maciel, cardiólogo hemodinamista, hombre sumamente culto en todo sentido, muy propio, un caballero graduado de hemodinamista en España…. un fuerte abrazo. La Dra. Pérez y su inseparable amiga la Dra. Bautista, quien lamentablemente falleció hace unos años, son una eminencia en la clínica y decían que basta con escuchar con el estetoscopio y que al paciente se le toca, se le revisa, se le escucha y… ya! El resto de estudios son complementarios.

Dra. Emma Rosas, me enseñó ecocardiografía y me encantaba pasar tiempo con ella, te enseña con tanta paciencia y las cosas difíciles te la explica tan fácilmente….. Como solo un verdadero maestro que domina el tema lo hace. Dra. Limón, Dr. German Ordoñez mis saludos cordiales, mis respeto, mi admiración, mi gratitud por siempre. Se les quiere mucho y atesoro sus consejos.

Así he resumido fácilmente 15 años de estudios formales y los que siguen, porque en esto uno nunca deja de estudiar.

Esto cuesta ser médico………. Décadas de trabajo, sacrificios, lágrimas y sudor, desvelos interminables y jornadas laborales de hasta 36 horas en ocasiones. Es duro¡¡¡¡¡ pero si te gusta también te deja muchas experiencias bonitas; ver salir vivo a un paciente quien creías que no lo lograría. Las gracias sinceramente externadas de un paciente, traer a niños al mundo en el internado etc. Son incontables las satisfacciones, vale la pena si te gusta.

El personal médico es un recurso valioso.

Como he contado mi historia, agradezco a los que se han tomado el tiempo de llegar hasta aquí. El recurso médico es un recurso valioso y es como el vino mientras más años tenga se hace más valioso aún, porque se va adquiriendo pericia, ese ojo clínico que no te lo dan los libros o los artículos médicos que hoy dicen que esto sirve y días después que no sirve para nada. y cuando ya no tenés fuerza para ejercer tenés toda la voluntad de enseñar.

No es justo que no se le de el valor que merece el personal de salud porque literalmente exponemos nuestra vida por la salud de los demás, personas que ni conocemos y ponemos en riesgo no sólo la propia salud sino tambien  la de nuestras propias familias. El personal de salud pasa largas jornadas de turnos laborales, mal remuneradas, muchos con sindrome de Burnout o estrés laboral crónico.  Espero que  pronto se le dé al médico el lugar de importancia que merece en la sociedad. Y a los que piensan que el deber del médico es únicamente por vocación, permitame recordales que los gastos básicos el médico no los paga con buenos deseos y vocación.  Si tienes un amigo médico, ve con él, sitienes un amigo que emprende un nuevo negocio; apoyalo , comprale y recomiendale nuevos clientes que solamente con solidaridad saldremos adelante y forjaremos un mejor futuro para todos. 

Sé que vos tambien tenés una historia que contar, asi que dejanos tus comentarios y sugerencias y siguenos en nuestras redes sociales

 

 

Dr. Angel Morales Linarte

Cardiologia y Medicina Interna

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