Hoy, al igual que ayer, el médico debe diagnosticar a la cabecera del enfermo.

La medicina se ha beneficiado de los enormes avances técnicos y científicos para el diagnóstico de las enfermedades, algunos muy sofisticados y que han facilitado un mejor conocimiento de la fisiología y de la fisiopatología especialmente en Cardiologia.

Esto ha permitido un paralelo y espectacular avance en la terapéutica, tanto médica como quirúrgica en países desarrollados y un poco más lentamente en países latinoamericanos. Sin embargo, no todos los enfermos cardiópatas tienen las facilidades económicas para someterse a exploraciones complementarias o especiales y tampoco los tiene su proveedor de salud. Hoy, al igual que ayer, el médico debe diagnosticar a la cabecera del enfermo la mayor parte de las afecciones cardiacas a través de una anamnesis completa, seguida de una exploración cuidadosa, con el auxilio de su estetoscopio, del electrocardiograma convencional y eventualmente de radiografía de tórax y el ecocardiograma , pese a que en ciertos lugares no se cuenta ni con este medio diagnóstico. Con esto debe de ser suficiente para realizar la mayoría de los diagnósticos y para seleccionar aquellos casos que deben remitirse a un centro especializado para exploraciones complementarias. Eso ironicamente, es lo que enriquece la medicina latinoamericana, sus limitaciones.

La exploración física cardiovascular inicia desde la inspección que puede poner de manifiesto el aspecto del enfermo; su marcha, la presencia de cianosis, edema, dedos hipocráticos etc. No debe limitarse a la auscultación cardiaca, a la palpación del tórax y la valoración del pulso, pueden facilitarnos datos importantes sobre el tipo de cardiopatía, pero también debemos indagar sus afecciones psicológicas, emocionales y sus repercusiones en su vida diaria.

Nuestros objetivos como clínicos son:

  • Mejorar la calidad de vida de nuestro paciente
  • Reducir sus síntomas, repercusiones psicológicas y sociales.
  • Modificar la progresión de la enfermedad.
  • Prolongando la supervivencia del paciente.

Para eso se requiere dedicar el tiempo suficiente y de calidad en la atención individual de nuestros pacientes fundamentalmente en la primera consulta que es cuando se crea una empatía entre el médico y su paciente. Cada uno es diferente y en nuestra práctica clínica nos encontramos desde el verborreico hasta el que

“ tenemos que sacarle las palabras con cucharas”, el que porta una libro de varios tomos con sus estudios previos, etc.

Tiempo de consulta suficiente y de calidad + adecuada formación semiológica del personal de salud + carácter humano = asistencia de salud adecuada.

Dr. Angel Morales Linarte

Cardiología y Medicina Interna.

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