Es peligrosa la viruela del Mono

Recientemente he visto un interés epidemiológico en la población sobre el brote de la llamada viruela del mono, y aunque no tiene una relación directa con el área de cardiología, quise tomarme el tiempo aprender sobre esta enfermedad y valorar si es posible la propagación masiva y afectación en nuestro país.

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La viruela es la enfermedad que causada por el virus variola, un orthopoxvirus el cual es muy contagioso y que se dice que acabó con la vida del todopoderoso Ramsés V, cuarto faraón de la dinastía XX de Egipto, y del emperador azteca Moctezuma.
El rey Carlos IV, comprometido con la causa de erradicar a la viruela tras ver morir de viruela a su hija, la infanta María Teresa. La hazaña, que se desarrolló entre 1803 y 1814, constituyó la primera campaña de vacunación masiva de la historia.
La viruela mermó la población prehispánica tal es así que logró el debilitamiento del ejército indígena por la viruela siendo clave para la caída del imperio mexica.
En el caso de México se calcula que mató entre 2 y 3,5 millones de nativos. Y fue un factor clave en la Conquista española.
A lo largo del tiempo, la mayoría de las infecciones humanas han sido el resultado de una transmisión primaria de un animal que es trasmitida hacia un ser humano, por tanto debe evitarse el contacto directo y sin protección con animales salvajes incluida su carne, sangre y otras partes del animal, especialmente aquellos que están enfermos o muertos. Además, todos los alimentos que contengan carne o partes de animales deben cocinarse suma mente bien antes de consumirlos.
Algunos países han adoptado regulaciones que restringen la importación de roedores y primates. Los animales cautivos presuntamente infectados por el virus de la viruela del mono deberán aislarse de otros animales y ponerse en cuarentena con efecto inmediato. Cualquier animal que pueda haber estado en contacto con un animal infectado debe ser puesto en cuarentena, manipulado con las precauciones habituales y observado para detectar síntomas de viruela símica durante al menos 30 días.

Relación entre la viruela del mono y la viruela.

El cuadro clínico de la viruela del mono se asemeja al de la viruela clásica, la cual es una infección causada por el Orthopoxvirus que se declaró erradicada en todo el mundo en 1980.
La viruela se transmitía más fácilmente y tenía un desenlace letal con mayor frecuencia, ya que alrededor del 30% de los pacientes que la contraían morían.

El último caso de viruela adquirida naturalmente se produjo en 1977 y, tras una campaña mundial de vacunación y contención, en 1980 se declaró que la viruela había sido erradicada en todo el mundo. Ya han pasado 40 años o más desde que todos los países dejaron de vacunar de forma sistemática contra la viruela con vacunas con el virus de la vaccinia. Dado que la vacunación también protegía contra la viruela del mono en África occidental y central, las poblaciones que no fueron vacunadas son ahora más susceptibles a la infección por el virus de la viruela del mono. Es por eso que la vacunación global para cada uno de los seres humanos es un derecho, porque de no hacerlo esta son la consecuencia… los rebrotes posteriores.

Aunque en la actualidad ya no se dan casos de viruela de forma natural, el sector de la salud en todo el mundo permanece vigilante para detectar una posible reaparición a través de mecanismos naturales, accidentes de laboratorio o liberación intencionada. Para garantizar la preparación mundial en caso de resurgimiento de la viruela, se están desarrollando nuevas vacunas, pruebas diagnósticas y antivíricos, medidas todas ellas que también pueden resultar útiles para la prevención y el control de la viruela del mono.

Comparando la viruela del mono con la resiente pandemia del coronavirus: su similitud fundamental es que ambas son transmitidas por un virus, pero su virulencia es menor ya que la viruela del mono se trasmite por contacto directo con las secreciones infectadas mientras que el COVID se trasmite por vía respiratoria e incluso pacientes asintomáticos son capaces de infectar a una gran cantidad de pacientes sanos

Viruela del mono
Si bien no hay tratamiento ni vacuna para esta enfermedad, la vacunación antiviruela previa ha resultado también muy eficaz para prevenir la viruela del mono.

El virus de la viruela del mono, es transmitida a las personas por diversos animales salvajes, principalmente a través de roedores y primates, pero tiene una propagación secundaria limitada a través de la transmisión de persona a persona.

La viruela del mono o viruela sísmica, es una enfermedad rara que se da principalmente en las zonas remotas de África central y occidental y principalmente cerca de las selvas tropicales.

La viruela del mono, está causada por el virus de la viruela símica, miembro del género Orthopoxvirus, de la familia Poxviridae.

La viruela del mono, es una zoonosis, es decir una enfermedad trasmitida desde un animal hacia una persona, es vírica y se presenta principalmente en zonas de selva tropical de África central y occidental y, esporádicamente, se exporta a otras regiones.

Los signos clínicos de la viruela del mono, suelen ser
• Fiebre
• Erupción cutánea e inflamación de los ganglios linfáticos
• y puede provocar una variedad de complicaciones médicas.

La viruela del mono, suele ser una enfermedad autolimitada, con síntomas que duran de 2 a 4 semanas.

Aunque también puede causar cuadros graves, en algunos casos. Recientemente, la tasa de letalidad ha sido de alrededor del 3%-6%.

El virus de la viruela del mono, se transmite al ser humano a traves del contacto estrecho entre una persona y animal que esté infectado, o cuando entra en contacto con el material contaminado por el virus , líquidos corporales, gotículas respiratorias y materiales contaminados como la ropa de cama.

El cuadro clínico de la viruela símica se asemeja al de la viruela

Sin embargo, En los años 1980 volvió a ocurrir un brote de viruela, no específicamente la viruela del mono la cual fue erradicada. Hablando específicamente sobre la viruela del mono, esta es menos contagiosa que la viruela y causa una enfermedad menos grave. Por suerte las vacunas utilizadas durante el programa de erradicación de la viruela también proporcionaron protección contra la viruela del mono. Se han desarrollado vacunas más nuevas, una de las cuales ha sido aprobada para la prevención de la viruela del mono. También se ha autorizado para el tratamiento de la viruela del mono un antivírico desarrollado para el tratamiento de la viruela.

Signos y síntomas

El periodo de incubación que transcurre desde el momento de la infección hasta la aparición de los síntomas de la viruela del mono suele ser de 6 a 13 días, aunque puede variar entre 5 y 21 días.

La infección puede dividirse en dos periodos:

1. El periodo de invasión (dura entre 0 y 5 días), caracterizado por fiebre, dolor de cabeza intensa, linfadenopatía o inflamación de los ganglios linfáticos, dolor lumbar, dolores musculares y debilidad generalizada o falta de energía.

La linfadenopatía es una característica distintiva de la viruela del mono que la diferencia de otras enfermedades que inicialmente pueden parecer similares como: la varicela, el sarampión y la viruela.

La erupción cutánea suele comenzar 1-3 días después de la aparición de la fiebre y tiende a concentrarse, sobre todo: en la cara y los brazos y piernas, en lugar de en el torso. Las zonas más afectadas son: el rostro en el 95% de los casos, las palmas de las manos y las plantas de los pies en el 75% de los casos. También se ven afectadas las mucosas orales en el 70% y los genitales en un 30% y las conjuntivas en un 20% , así como la córnea.

La erupción evoluciona secuencialmente de máculas que son lesiones con una base plana a pápulas , que son lesiones firmes ligeramente elevadas o a vesículas que son lesiones llenas de líquido claro, pústulas que son lesiones llenas de líquido amarillento y costras que se secan y posteriormente se caen. El número de lesiones varía de unas pocas a varios miles. En casos graves, las lesiones pueden unirse y hacer que se desprendan grandes secciones de piel.

La viruela del mono, suele ser una enfermedad autolimitada, con síntomas que duran de 2 a 4 semanas y luego desaparecen.

Los casos graves se producen con mayor frecuencia en los niños, y su evolución depende del grado de exposición al virus, el estado de salud del paciente y la naturaleza de las complicaciones. Las deficiencias inmunitarias subyacentes pueden causar peores resultados. Aunque la vacunación contra la viruela confería protección en el pasado, hoy en día las personas menores de 40 a 50 años de edad (según el país) pueden ser más susceptibles a la viruela del mono debido al cese de las campañas de vacunación contra la viruela en todo el mundo después de la erradicación de la enfermedad. Las complicaciones de la viruela del mono pueden ser que a la infección viral se sobre agrega infecciones secundarias como: neumonía, síndrome séptico, encefalitis e infección de la córnea con la consiguiente pérdida de la visión.

Se desconoce la tasa de incidencia de infecciones asintomáticas.

A lo largo de la historia, la tasa de letalidad de la viruela del mono ha oscilado entre el 0% y el 11% en la población general, y ha sido mayor entre los niños pequeños. Recientemente, la tasa de letalidad ha sido de alrededor del 3% – 6% a nivel mundial.

Al realizar el diagnóstico diferencial, se deberán tener en cuenta los elementos que la diferencian de otras enfermedades exantemáticas como la varicela, el sarampión, las infecciones bacterianas de la piel como la sarna, la sífilis y las alergias medicamentosas. La linfadenopatía que aparece en la fase prodrómica de la enfermedad puede ser una manifestación clínica que ayude a diferenciar esta enfermedad de la varicela o de la viruela humana.

En caso de sospecha, los profesionales de la salud deberán obtener una muestra adecuada y enviarla en condiciones seguras a un laboratorio que disponga de los medios apropiados.

La confirmación de la viruela del mono depende del tipo y la calidad de la muestra y del tipo de prueba de laboratorio practicada. Las muestras, por lo tanto, deben ser envasadas y enviadas de conformidad con los requisitos nacionales e internacionales. La prueba de laboratorio que, por la exactitud y sensibilidad ofrecida, es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Las muestras idóneas para diagnosticar la viruela del mono con esta técnica son las que provienen de lesiones en la piel: techo o líquido de vesículas y pústulas, así como costras secas. Cuando sea posible la toma de biopsia es una opción.

Las muestras de lesiones deben almacenarse en un tubo seco y estéril (sin medios de transporte víricos) y conservarlas en refrigeración. A menudo, las PCR practicadas a partir de muestras sanguíneas no son concluyentes porque la viremia es demasiado reciente en el momento en que se toman las muestras tras la aparición de los síntomas; por este motivo, no conviene extraer sangre sistemáticamente a los pacientes.

Dado que los ortopoxvirus manifiestan reactividad cruzada a nivel serológico, los métodos de detección de antígenos y anticuerpos no proporcionan confirmación específica de la viruela símica. Por lo tanto, no se recomienda el uso de métodos serológicos ni de detección de antígenos para el diagnóstico o la investigación de casos cuando los recursos son escasos.

Además, la vacunación reciente o antigua con una vacuna con el virus de la vaccinia (por ejemplo, cualquier persona vacunada antes de la erradicación de la viruela, o más recientemente vacunada debido a un mayor riesgo, como el personal de laboratorio que trabaja con ortopoxvirus) podría dar lugar a resultados falsamente positivos .

Para interpretar los resultados de las pruebas, es fundamental que se proporcione información del paciente junto con las muestras, como: a) fecha de inicio de la fiebre, b) fecha de inicio de la erupción, c) fecha de extracción de la muestra, d) estado actual del individuo (etapa de la erupción) y e) edad.

Tratamiento

La atención clínica para la viruela del mono debe optimizarse al máximo con el fin de aliviar los síntomas, controlar las complicaciones y evitar secuelas a largo plazo.

Se debe ofrecer líquidos y alimentos a los pacientes para mantener un estado de nutrición adecuado. Las infecciones bacterianas secundarias deben tratarse según esté indicado con antibióticos en caso de que se sobreagregue infecciones.

En 2022, a raíz del análisis de datos obtenidos en estudios en animales y humanos, la Agencia Europea de Medicamentos autorizó el uso para la viruela del mono de un antivírico denominado tecovirimat que se había desarrollado para la viruela. Todavía no está ampliamente disponible.

Si se utiliza para atender al paciente, en condiciones ideales la administración del tecovirimat debe supervisarse en un contexto de investigación clínica para la recopilación de datos prospectivos.

La vacunación; a través de varios estudios de observación, se demostró que la eficacia de la vacunación contra la viruela en la prevención de la viruela del mono es de alrededor del 85%. Por lo tanto, la vacunación previa contra la viruela puede hacer que la enfermedad se manifieste de forma más leve.

Por lo general, la prueba de la vacunación previa contra la viruela consiste en una cicatriz en la parte superior del brazo. En la actualidad, las vacunas originales (de primera generación) contra la viruela ya no están disponibles para el público en general. Algunos miembros del personal de laboratorio o de la salud pueden haber recibido una vacuna contra la viruela más reciente para protegerlos en caso de exposición a ortopoxvirus en el lugar de trabajo.

En 2019, se aprobó una vacuna aún más nueva con virus de la vaccinia atenuado modificado (cepa de Ankara) para la prevención de la viruela del mono. Se trata de una vacuna de dos dosis cuya disponibilidad sigue siendo limitada. Las vacunas contra la viruela y la viruela del mono se desarrollan en formulaciones con virus de la vaccinia debido a que confieren cierta protección cruzada para la respuesta inmunitaria contra los ortopoxvirus.

La prevención se base en concienzar sobre los factores de riesgo y educar a las personas sobre las medidas que pueden adoptar para reducir la exposición al virus es la principal estrategia de prevención de la viruela del mono. Se están llevando a cabo estudios científicos para evaluar la viabilidad y la idoneidad de la vacunación para la prevención y el control de la viruela del mono. Algunos países tienen o están formulando políticas para ofrecer vacunas a las personas que pueden estar en situación de riesgo, como el personal de laboratorio, los equipos de respuesta rápida y los trabajadores de la salud.

La vigilancia y la rápida detección de nuevos casos son fundamentales para contener los brotes epidémicos controlados.
Durante los brotes de viruela del mono o viruela del mono, el contacto estrecho con otras personas infectadas constituye el factor de riesgo de infección más importante.
El riesgo de infección es mayor para los trabajadores de la salud y los miembros del hogar que conviven directamente con sus familiares infectados. Los trabajadores de la salud que atienden a pacientes con infección presunta o confirmada por el virus de la viruela del mono, o que manipulan las muestras de estos pacientes, deben adoptar las precauciones habituales de control de infecciones como uso de guantes y medidas de aislamiento. Lo ideal es que sean seleccionaos el personal previamente vacunadas contra la viruela para que sean estos quienes atiendan al paciente y evitar así afección del personal de salud.

Las muestras procedentes de personas o animales con presunta infección por el virus de la viruela del mono deben ser manipuladas por personal debidamente preparado para que trabaje en laboratorios bien equipados. Las muestras de los pacientes deben prepararse de forma segura para su transporte con un embalaje triple de acuerdo con las directrices de la OMS para el transporte de sustancias infecciosas.

La identificación, en mayo de 2022, de conglomerados de casos de viruela del mono en varios países no endémicos sin vínculos directos de viaje a una zona endémica es infrecuente. Se están llevando a cabo más investigaciones para determinar la fuente probable de infección y limitar la propagación posterior hacia nuevos países. Al tiempo que se investiga la fuente de este brote, es importante examinar todos los modos posibles de transmisión para salvaguardar la salud pública.

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